Fisioterapeuta · Readaptador · Strength Coach
Lo mido con VALD, tecnología que me dice cuánta fuerza es capaz de producir cada pierna, y en cuánto tiempo. Clave en una lesión de rodilla: he visto deportistas levantando cargas espectaculares en sentadilla que, al subirlos a la plataforma de fuerzas, muestran que la pierna sana está haciendo casi todo el trabajo. A eso lo llamamos LSI (Limb Symmetry Index). Puede parecer que estás fuerte. La plataforma dice si realmente lo estás.
Aquí entra mi ojo, no un número: calidad de movimiento, eficiencia, y sobre todo, si confías en esa rodilla. Si en un gimnasio vacío ya dudas, cuando estés en el campo con alguien empujándote, tu compañero gritando y la grada encima, esa rodilla estará perdida — y ahí es donde vuelves a lesionarte. (Soy capaz de pasarme una semana entera, una hora al día, trabajando solo cómo saltas a un cajón o tus tres primeros pasos en una aceleración. Lo puedes ver en mi Instagram.)
El gran olvidado. El miedo a volver a chocar, a competir, hace que algo tan simple como saltar a un cajón de 30 cm se sienta como una montaña. Le doy importancia en cada sesión — pero no soy psicólogo, y cuando hace falta más de lo que yo puedo dar, tengo compañeros psicólogos deportivos a los que te derivo sin dudarlo.
Soy fisioterapeuta, readaptador y entrenador de fuerza, formado en metodologías norteamericanas usadas en NFL y NBA. Pero un deportista no se recupera con un solo profesional, por bueno que sea — se recupera con un equipo.
Por eso formo parte de uno: nutrición, psicología deportiva y podología, coordinados por un médico que ha pasado años en la élite del deporte y que hace de director de orquesta de todo el proceso.
Si has llegado hasta aquí, ya sabes cómo pienso. Nada de acortar el proceso para que vuelvas antes y te la vuelvas a jugar. El siguiente paso es simple: una primera visita donde valoro tu caso, te explico cómo trabajamos y decidimos juntos si soy la persona que necesitas para volver al campo. Sin compromiso.